HISTORIA DEL HEBREO


El hebreo (en hebreo: עִבְרִית, rom.: ʿivrit, pron.: [ʔivˈʁit] o [ʕivˈɾit]) es una lengua semítica de la familia afroasiática hablada, escrita y leída por más de seis millones de personas en Israel y por las comunidades judías de la Diáspora, que comprenden más de 80 países.3 Desde la Antigüedad, el hebreo es la lengua escrita, litúrgica y de oración empleada por el judaísmo, donde funciona como lengua sacra; consecuentemente allí se la denomina לשון הקודש (lashon ha-Kodesh, ‘lengua de lo sagrado’).3 Según la tradición israelita, el hebreo es la lengua escogida por Dios para transmitir su mensaje a la humanidad, de ahí que se la suela denominar lashon ha-Kodesh.3
Desde la Antigüedad, y más allá de haber sido o no permanentemente hablada a lo largo de sus más de tres milenios de existencia, el hebreo se mantiene e incluso renueva como un importante elemento común y de cohesión en lo que concierne a las diferentes comunidades judías, ya se encuentren en Israel o fuera de dicho país.
El idioma hebreo es, junto con el árabeidioma oficial del Estado de Israel.4

l hebreo es una lengua con treinta y tres siglos de historia escrita.3 La tradición hebraica remonta sus raíces a la Torá y la época de Moisés.3 En un período de tamaña extensión, la lengua ha sufrido diversos procesos de cambio lingüístico, existiendo diferencias entre el hebreo antiguo y el hebreo moderno: ambas lenguas están emparentadas, si bien a veces difieren en pronunciación, gramática y léxico.12

Clasificaciones según etapas históricas

Considerando los períodos en que la lengua hebrea se establece una diferencia entre el antiguo hebreo hablado en la Antigüedad y, el hebreo moderno, la forma de lengua usada tras su renacimiento en los tiempos modernos. En muchas cuestiones las dos formas difieren notablemente, en particular el hebreo moderno cuenta con numerosos neologismos asociados a fenómenos modernos, y objetos desconocidos en la antigüedad. Además las dos lenguas difieren notablemente en su fonología, ya que la lengua moderna renació principalmente entre hablantes de lenguas europeas que no poseían algunos de los sonidos específicos del hebreo antiguo y que se perdieron en la forma estandarizada de hebreo moderno.
Existe una clasificación adicional que establece una distinción entre los tres períodos históricos de mayor importancia para el idioma hebreo pre-moderno:


Evolución histórica

La lengua del Eclesiastés difiere marcadamente de la de los textos del preexilio, y las peculiaridades lingüísticas de la Canción de Salomón son con frecuencia atribuidas a una fecha tardía. Alguna gente, sin embargo, podría todavía escribir en el estilo primitivo, como se puede ver en el juicio de Jesús ben Sira, escrito alrededor del 180 a. C. y en el parcial escrito de Qumrán. Con todo, tales ensayos de composición en hebreo clásico fueron intentos de arcaización. El prólogo a la traducción griega de Sirach también contiene el uso primitivo del término hebreo para la lengua del antiguo Israel.El hebreo cambió con el paso del tiempo. La lengua del libro de las Crónicas, por ejemplo, es diferente del de Reyes. El arameo se convirtió en la lengua dominante en la región Siro-Palestina e influyó al hebreo y, finalmente, lo desplazó en algunas áreas. Nehemías 13.24 se queja de que algunos niños de matrimonios mixtos ya no podrían hablar la lengua de Judá sino que hablaban "la lengua de Ashdod". Es posible que esto se refiera no a un vestigio de la lengua filistea (aunque esto es algo que no debe ser descartado) sino al arameo.
La escritura rabínica de los primeros siglos de la era común usa una forma del hebreo que es usualmente conocida como hebreo misnaico (de la colección de tratados legales conocida como Misná, de ca. 200). Fue entonces generalmente creído que esta lengua nunca había sido usada por la gente común sino que fue una lengua erudita creada bajo la influencia del arameo. Ahora es generalmente reconocido que los rabís no confeccionaron una lengua erudita sino que usaron una forma del hebreo que se desarrolló en los últimos siglos a.C. Esta conclusión emerge desde un estudio de la naturaleza de la lengua y de las referencias en los textos rabínicos hasta su uso por la gente ordinaria, y este uso vernáculo sin duda deja entrever su presencia en el trasfondo de los rollos Copper de Qumrán y en algunas cartas de la Segunda Revuelta Judía (132-135).
Aunque el hebreo se usó en Judá en el primer siglo como vernáculo, también se hablaron el arameo y el griego, y hay evidencias de que el arameo fue dominante al norte de GalileaJesús vino de Galilea y, probablemente, habló arameo. Algunas de sus palabras citadas en los Evangelios están en arameo, aunque algunas (tales como "*abba" y "ephphatta") puedan ser tanto hebreo como arameo. No es improbable que también hablase hebreo, especialmente en sus visitas a Judea. Algunos estudios (ver enlaces externos) indican que lo más probable es que Jesús hablara hebreo con "acento de Galilea".
Varios versículos en el Nuevo Testamento parecen, a primera vista, referirse a la lengua hebrea, y la palabra griega traducida como Hebreo (hebraisti) se refiere a esa lengua en Apocalipsis 9,11; 10,16. Pero también se usan del arameo palabras tales como Gabbatha en Golgotha en Juan 19,13-17 y ello, probablemente, denota una lengua semítica (distinta del griego) hablada por los judíos, incluyendo tanto al hebreo como al arameo, más que referirse al hebreo en distinción del arameo. Igualmente, la expresión aramea Akeldema se dice en Hechos 1.19 en "su lengua", o sea, la lengua de la gente de Jerusalén.
Algún tiempo después de la Segunda Revuelta Judía, el hebreo murió como lengua vernácula en Palestina, probablemente a finales del siglo II o III. Sin embargo, siguió siendo usada por los judíos como una lengua religiosa, erudita y literaria, y también es hablado en ciertas circunstancias. Fue revivida como vernácula sólo a fines del siglo XIX, y hoy es la lengua viva del estado de Israel.









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